Mateo y la lluvia
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Mateo es un joven que trabaja en una oficina. Esta mañana, decide visitar un café antes de ir a trabajar. El café está cerca de su casa, así que camina hasta allí. Mateo entra y pide un café con leche. Se sienta en una mesa y disfruta su bebida caliente. Mientras toma su café, observa a la gente que pasa por la ventana. Algunos llevan paraguas, mientras otros corren rápidamente para evitar mojarse. Mateo sonríe al ver a un perro que salta alegremente en los charcos.
Después de unos minutos, Mateo mira su reloj. "¡Oh no!" exclama. "¡Voy a llegar tarde!" Se levanta rápidamente y sale del café. Al salir, nota que el cielo está gris. De repente, empieza a llover intensamente. Mateo se siente preocupado.
Abre su mochila y busca su paraguas. Pero, ¡oh no! Mateo se da cuenta de que olvidó su paraguas en el café. "¡Qué tonto soy!" piensa. Sin dudarlo, corre de vuelta al café.
Cuando llega, ve a una mujer con su paraguas. Ella está sonriendo. Mateo se siente un poco tímido, pero sabe que debe hablar. Se acerca y dice: "Perdón, ese es mi paraguas. Lo olvidé aquí."
La mujer mira a Mateo y ríe. "¡Oh! Lo siento. No vi tu nombre. Aquí está," dice mientras le devuelve el paraguas. Mateo se siente aliviado y sonríe.
"Gracias," dice Mateo. La mujer responde: "De nada, siempre es bueno ayudar a alguien en la lluvia." Él sale del café con su paraguas. La lluvia sigue, pero ahora él está feliz. Llega a su trabajo un poco mojado, pero de buen humor.
Mateo piensa: "Hoy fue un buen día. A veces, las pequeñas cosas son importantes." Se sienta en su escritorio y empieza a trabajar.
Mateo es un joven que trabaja en una oficina. Esta mañana, decide visitar un café antes de ir a trabajar. El café está cerca de su casa, así que camina hasta allí. Mateo entra y pide un café con leche. Se sienta en una mesa y disfruta su bebida caliente. Mientras toma su café, observa a la gente que pasa por la ventana. Algunos llevan paraguas, mientras otros corren rápidamente para evitar mojarse. Mateo sonríe al ver a un perro que salta alegremente en los charcos.
Después de unos minutos, Mateo mira su reloj. "¡Oh no!" exclama. "¡Voy a llegar tarde!" Se levanta rápidamente y sale del café. Al salir, nota que el cielo está gris. De repente, empieza a llover intensamente. Mateo se siente preocupado.
Abre su mochila y busca su paraguas. Pero, ¡oh no! Mateo se da cuenta de que olvidó su paraguas en el café. "¡Qué tonto soy!" piensa. Sin dudarlo, corre de vuelta al café.
Cuando llega, ve a una mujer con su paraguas. Ella está sonriendo. Mateo se siente un poco tímido, pero sabe que debe hablar. Se acerca y dice: "Perdón, ese es mi paraguas. Lo olvidé aquí."
La mujer mira a Mateo y ríe. "¡Oh! Lo siento. No vi tu nombre. Aquí está," dice mientras le devuelve el paraguas. Mateo se siente aliviado y sonríe.
"Gracias," dice Mateo. La mujer responde: "De nada, siempre es bueno ayudar a alguien en la lluvia." Él sale del café con su paraguas. La lluvia sigue, pero ahora él está feliz. Llega a su trabajo un poco mojado, pero de buen humor.
Mateo piensa: "Hoy fue un buen día. A veces, las pequeñas cosas son importantes." Se sienta en su escritorio y empieza a trabajar.
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