Mateo en Valencia
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Mateo tiene 28 años. Él es amable y curioso. Vive solo en un apartamento pequeño en Valencia. Cada mañana, Mateo se despierta temprano. Se levanta y se ducha. Luego, él prepara café. El café es su bebida favorita. Después, Mateo come tostadas con mermelada.
Hoy, Mateo va a trabajar. Él trabaja en una oficina pequeña. La oficina está cerca de su casa. Mateo sale de su apartamento y camina a la oficina. En el camino, él ve a su amiga Clara. Clara es compañera de trabajo. Ella tiene 27 años y es simpática.
—¡Hola, Mateo! —dice Clara—. ¿Cómo estás?
—Estoy bien, gracias. ¿Y tú? —responde Mateo.
—Estoy bien también. Hoy hay una reunión en la oficina.
Mateo y Clara llegan a la oficina. Hay otros compañeros en la oficina. Todos trabajan en sus escritorios. Mateo se sienta en su escritorio. Él abre su computadora y empieza a trabajar.
Después de algunas horas, Mateo tiene hambre. Él quiere comer algo. Clara le dice:
—Vamos a la cafetería, hay buena comida.
—¡Sí! Me gusta la comida de Señor Ruiz —responde Mateo.
Mateo y Clara van a la cafetería. La cafetería está cerca de la oficina. Cuando llegan, Señor Ruiz les saluda. Él es el dueño de la cafetería.
—¡Hola, Mateo! ¡Hola, Clara! ¿Qué quieren comer? —pregunta Señor Ruiz.
—Quiero un bocadillo de jamón y una bebida —dice Mateo.
—Yo quiero una ensalada y un café —dice Clara.
Señor Ruiz prepara la comida. Mateo y Clara hablan mientras esperan.
—¿Te gusta trabajar aquí? —pregunta Clara.
—Sí, me gusta. Es un buen trabajo —responde Mateo.
Mientras comen, Mateo recuerda que este fin de semana va a visitar a su familia.
—Voy a ver a mis padres y a mi hermana —dice Mateo—. Estoy emocionado.
—¡Qué bien! —responde Clara—. Siempre es bueno pasar tiempo con la familia.
Después de comer, Mateo y Clara regresan a la oficina. Ellos trabajan un poco más. Luego, es hora de salir. Mateo dice adiós a Clara. Él va a la plaza.
La plaza está cerca de su casa. En la plaza, hay muchas personas. Algunas personas hablan, otras leen. Mateo se siente tranquilo en la plaza. Él mira el cielo y respira profundo.
Mateo piensa en su día. Le gusta su trabajo y sus amigos. También le gusta la comida de Señor Ruiz. Hoy fue un buen día.
Mateo sonríe y se siente feliz. Él va a casa contento. En su apartamento, Mateo se sienta y lee un libro. Es un buen final para un buen día.
Mateo tiene 28 años. Él es amable y curioso. Vive solo en un apartamento pequeño en Valencia. Cada mañana, Mateo se despierta temprano. Se levanta y se ducha. Luego, él prepara café. El café es su bebida favorita. Después, Mateo come tostadas con mermelada.
Hoy, Mateo va a trabajar. Él trabaja en una oficina pequeña. La oficina está cerca de su casa. Mateo sale de su apartamento y camina a la oficina. En el camino, él ve a su amiga Clara. Clara es compañera de trabajo. Ella tiene 27 años y es simpática.
—¡Hola, Mateo! —dice Clara—. ¿Cómo estás?
—Estoy bien, gracias. ¿Y tú? —responde Mateo.
—Estoy bien también. Hoy hay una reunión en la oficina.
Mateo y Clara llegan a la oficina. Hay otros compañeros en la oficina. Todos trabajan en sus escritorios. Mateo se sienta en su escritorio. Él abre su computadora y empieza a trabajar.
Después de algunas horas, Mateo tiene hambre. Él quiere comer algo.
Clara le dice: —Vamos a la cafetería, hay buena comida.
—¡Sí! Me gusta la comida de Señor Ruiz —responde Mateo.
Mateo y Clara van a la cafetería. La cafetería está cerca de la oficina. Cuando llegan, Señor Ruiz les saluda. Él es el dueño de la cafetería.
—¡Hola, Mateo! ¡Hola, Clara! ¿Qué quieren comer? —pregunta Señor Ruiz.
—Quiero un bocadillo de jamón y una bebida —dice Mateo.
—Yo quiero una ensalada y un café —dice Clara.
Señor Ruiz prepara la comida. Mateo y Clara hablan mientras esperan.
—¿Te gusta trabajar aquí? —pregunta Clara.
—Sí, me gusta. Es un buen trabajo —responde Mateo.
Mientras comen, Mateo recuerda que este fin de semana va a visitar a su familia.
—Voy a ver a mis padres y a mi hermana —dice Mateo—. Estoy emocionado.
—¡Qué bien! —responde Clara—. Siempre es bueno pasar tiempo con la familia.
Después de comer, Mateo y Clara regresan a la oficina. Ellos trabajan un poco más. Luego, es hora de salir. Mateo dice adiós a Clara. Él va a la plaza.
La plaza está cerca de su casa. En la plaza, hay muchas personas. Algunas personas hablan, otras leen. Mateo se siente tranquilo en la plaza. Él mira el cielo y respira profundo.
Mateo piensa en su día. Le gusta su trabajo y sus amigos. También le gusta la comida de Señor Ruiz. Hoy fue un buen día.
Mateo sonríe y se siente feliz. Él va a casa contento. En su apartamento, Mateo se sienta y lee un libro. Es un buen final para un buen día.